Una selección finita: nunca más de cien, y para que entre una tiene que salir otra. Cada cosa pasa el test NUFF —función, proporción, vida útil, autonomía, verdad— y lleva a la vista lo que falla. Sin enlaces de compra: la afiliación viene después del criterio, y de momento no viene.
Un portátil que se abre con un destornillador y se actualiza por piezas: placa base, pantalla, batería, teclado, puertos.
Por qué entra
Es el único portátil del mercado diseñado para durar más de un ciclo: cuando el procesador se queda corto se cambia la placa base y el resto se queda. Las piezas se venden sueltas en la web del fabricante, con guías, y la placa vieja sirve de miniordenador. Contra la norma del sector —pegamento, memoria soldada, batería cautiva— es la prueba de que se puede hacer de otra manera.
Qué falla
Cuesta como un portátil premium sin serlo en pantalla, altavoces ni acabados. La autonomía queda por debajo de un MacBook Air y los ventiladores se oyen. Los módulos de puertos son un acierto y un sobrecoste. Y la marca es joven: la promesa de piezas a diez años vale lo que valga la empresa dentro de diez años.
Coste Cara al comprar; barata al año si de verdad se actualiza en vez de reemplazarse. frame.work ↗
Un móvil con la batería que se saca con la uña, módulos que se cambian con un destornillador y actualizaciones prometidas por años, no por temporadas.
Por qué entra
Reparabilidad de diez sobre diez en iFixit, la máxima que ha dado a un móvil. Piezas a la venta al público, un compromiso de actualizaciones de software que dobla al de la industria y una cadena de suministro con más trazabilidad que ninguna otra. Un móvil que dura ocho años reduce a la mitad el impacto del que dura cuatro, y eso no lo cambia ningún reciclaje.
Qué falla
Cámara y rendimiento de gama media a precio de gama alta. Es grueso y pesa. Se vende sobre todo en Europa. Y «justo» tiene límites: la cadena de suministro de un móvil no se arregla desde una marca pequeña, y la propia empresa lo reconoce en sus informes.
Coste Precio de gama alta por hardware de gama media; se recupera en años de uso, no en prestaciones. fairphone.com ↗
Un lector de tinta electrónica que abre EPUB sin conversión y sin pasar por una tienda.
Por qué entra
Frente al Kindle, que ata los libros a una cuenta y a un formato propio, un Kobo lee el formato abierto que usa todo el mundo menos Amazon: lo que compras en cualquier librería digital, lo que presta la biblioteca, lo que ya tenías. Desde 2024 la batería se cambia con piezas y guías de iFixit, algo inédito en un lector. La tinta electrónica es la única pantalla que no compite por tu atención.
Qué falla
El software es más lento y menos pulido que el de Amazon y la tienda propia es peor. La versión a color tiene menos contraste que la de blanco y negro. Cargar libros propios sigue siendo cable o Calibre, y eso a mucha gente le sobra.
Coste Barato para lo que dura: un lector bien tratado aguanta muchos años. kobo.com ↗
Unos auriculares abiertos que llevan más de veinticinco años en catálogo casi sin cambios, con todas las piezas de repuesto a la venta.
Por qué entra
Almohadillas, cable, diadema, incluso los transductores: todo se cambia sin herramientas. El sonido es referencia de neutralidad desde los años noventa, y lo que se compra hoy es lo mismo que entonces. En electrónica de consumo, un producto que no necesita sustituirse es una anomalía; este lleva un cuarto de siglo siéndolo.
Qué falla
Abiertos: dejan salir y entrar el sonido, inútiles en el tren, la oficina o la biblioteca. Piden un amplificador o al menos una salida decente. El plástico gris y el clip metálico son feos a conciencia. Sin micrófono, sin Bluetooth, sin cancelación de ruido: no sustituyen a unos de viaje.
La impresora que no da problemas: láser, en blanco y negro, con tóner que dura miles de páginas y no se seca.
Por qué entra
Frente a la inyección de tinta —cartuchos que se secan, «suscripciones» de tinta, chips que bloquean recargas—, un láser básico imprime cuando se le pide aunque lleve meses apagado. Los modelos sencillos de Brother llevan años siendo la respuesta por defecto de cualquier comparativa seria, no porque sean brillantes sino porque no fallan.
Qué falla
Solo blanco y negro: fotos, no. En 2025 hubo denuncias de actualizaciones de firmware que degradaban la impresión con tóner de terceros en algunos modelos: comprobar antes de comprar y no aceptar actualizaciones a ciegas. Los básicos no escanean, y el diseño es una caja gris.
La navaja suiza: acero inoxidable, cachas que se cambian y garantía de por vida contra defectos.
Por qué entra
Una herramienta que cabe en un bolsillo y resuelve lo cotidiano —abrir, cortar, apretar, destapar— con piezas que el fabricante repara o sustituye. El modelo básico lleva más de un siglo en producción con cambios mínimos. Es la definición de proporción: ni una función más de las que se usan.
Qué falla
La hoja no bloquea en la mayoría de modelos. El acero es blando: fácil de afilar, rápido de desafilar. Las tijeras y el sacacorchos son correctos, no buenos. Y no vuela: en el equipaje de mano se queda en el aeropuerto.
Notas en archivos de texto plano, en tu propio disco, con una aplicación que los enlaza y los busca.
Por qué entra
Lo que escribes es tuyo: carpetas y archivos que abre cualquier editor, hoy y dentro de veinte años, sin cuenta ni servidor por medio. Si la empresa desaparece, las notas siguen ahí. Enlaces entre notas, grafos, extensiones: potencia sin encierro. Es la diferencia entre alquilar tu memoria y tenerla.
Qué falla
La sincronización oficial es de pago, y montarla por tu cuenta es tarea. La aplicación móvil va por detrás de la de escritorio. La curva de aprendizaje asusta, y las extensiones de terceros se rompen con las actualizaciones. Y no es software libre: el código es cerrado aunque el formato sea abierto.
Coste Gratis para uso personal; la sincronización, una cuota. obsidian.md ↗
Un gestor de contraseñas de código abierto, con auditorías públicas, que funciona en cualquier dispositivo.
Por qué entra
Una contraseña distinta para cada sitio es la medida de seguridad con más efecto por esfuerzo que existe, y sin gestor nadie la cumple. Bitwarden es abierto —el código se puede leer y el servidor se puede alojar en casa— y la versión gratuita hace lo esencial sin límite de dispositivos. No hay excusa que aguante.
Qué falla
La interfaz es funcional, no bonita, y el autocompletado falla más que en las alternativas de pago. Todo cuelga de una contraseña maestra: si la olvidas, no hay recuperación posible, y eso es a la vez su garantía y su riesgo.
Mensajería cifrada de extremo a extremo, de una fundación sin ánimo de lucro, que no guarda casi nada de ti.
Por qué entra
El protocolo que usan hasta sus competidores, pero sin la empresa de publicidad detrás. Cuando un juez le pide datos, lo único que puede entregar es la fecha de alta y la de la última conexión: lo ha demostrado en público varias veces. Código abierto y auditado. Es lo que WhatsApp sería si no fuera de quien es.
Qué falla
El efecto red: sirve de poco si nadie de tu vida está. Pide un número de teléfono para darse de alta, aunque ya se puede ocultar. Las copias de seguridad son manuales y torpes, sobre todo en iPhone. Y depende de donaciones: la financiación es su punto frágil.
Coste Gratis; vive de donaciones, y eso obliga. signal.org ↗
Un medidor de CO₂ con sensor NDIR —el que mide de verdad— y pantalla de tinta electrónica, a pilas.
Por qué entra
El CO₂ es el termómetro de la ventilación: dice si el aire de una habitación está viciado antes de que nadie lo note, y con él se aprende cuándo abrir y cuánto. Sensor NDIR, no una estimación a partir de otros gases como en los baratos; pilas normales que duran más de un año; y datos por Bluetooth sin nube obligatoria. Una vez lo has visto, no vuelves a fiarte de una sala cerrada.
Qué falla
Caro para una pantalla, un sensor y una caja de plástico. La aplicación es básica y el histórico que guarda el aparato, corto. Y hay medidores con el mismo tipo de sensor por un tercio del precio que miden casi igual: se paga la pantalla, las pilas y la marca.
Coste Caro; el barato con sensor NDIR mide casi lo mismo. aranet.com ↗
Una bombilla LED con índice de reproducción cromática de 90 o más, luz cálida de 2700 K y regulable sin parpadeo.
Por qué entra
La luz es lo que más cambia una casa por menos dinero. Un LED de oferta apaga los colores y parpadea; uno de alta fidelidad, cálido y regulable, da a una habitación lo que un fotógrafo llamaría buena luz. Poder bajarla por la noche es lo que el cuerpo pide a esas horas, y ninguna «bombilla inteligente» hace falta para eso.
Qué falla
El índice cromático no lo dice la caja en la tienda: hay que buscarlo en la ficha técnica, y muchas marcas no lo publican. Regular un LED exige un regulador compatible o parpadea. Y las «20.000 horas» son de laboratorio: los LED mueren por la electrónica, no por el diodo, y antes de tiempo.
Un aspirador de trineo con bolsa, motor sencillo y piezas disponibles décadas después de comprarlo.
Por qué entra
Frente al inalámbrico de moda —batería cautiva, tres años y a la basura—, un aspirador con cable y bolsa sigue funcionando a los veinte años, y Miele mantiene piezas y servicio. La bolsa retiene el polvo mejor que un depósito y se tira sin levantar una nube. Menos potencia de marketing, más succión real.
Qué falla
Bolsas: un gasto recurrente y una dependencia del fabricante. Cable: incómodo en escaleras, inútil en el coche. Es ruidoso y pesa. Y no hay Miele barato: el precio de entrada es alto para lo que la mayoría considera «un aspirador».
Una sartén de hierro fundido de una sola pieza: sin recubrimiento, sin remaches, sin nada que se pueda estropear.
Por qué entra
Sirve para gas, inducción, horno y fuego de leña. Se cura con aceite y mejora con los años: la de la abuela sigue en uso. Ninguna sartén antiadherente llega a los diez años; esta llega a los cien. Lodge la fabrica en la misma fundición desde 1896 sin cambiar el concepto, y la vende a precio de sartén normal.
Qué falla
Pesa: más de dos kilos la de treinta centímetros. El mango se calienta. Se oxida si se deja mojada, y el curado de fábrica es basto: hay que trabajarlo. Los ácidos —tomate, vino— en cocciones largas le quitan el curado. Y para huevos hay que saber.
Un cuchillo de cocinero de veinte centímetros con mango de plástico: el que gana las comparativas serias año tras año.
Por qué entra
Corta como cuchillos que cuestan cinco veces más, se afila fácil y no tiene nada que romper. Es el cuchillo de las cocinas profesionales por una razón: funciona, y no da pena maltratarlo. Un solo cuchillo bueno hace lo que hacen los siete del taco, que no se usan.
Qué falla
El acero es blando: hay que pasarle la chaira a menudo. El mango es feo y el conjunto no tiene el peso ni el equilibrio de un japonés o un alemán forjado. No es un cuchillo para lucir; es un cuchillo para cortar.
La silla de oficina con doce años de garantía, piezas de repuesto y un mercado de segunda mano que la mantiene viva.
Por qué entra
Se pasan más horas en la silla que en la cama. La Aeron se diseñó para ajustarse al cuerpo y no al revés, y para durar: la garantía cubre doce años de uso intensivo, cada pieza se cambia, y las de hace veinte años siguen circulando reparadas. En segunda mano es de las pocas compras de mueble con sentido.
Qué falla
Cuesta como un portátil. La malla no es para todos: hay quien no la soporta en el muslo o con frío. Los ajustes son muchos y nadie los aprende. Y su prestigio la convierte en tótem de oficina, que es lo contrario de lo que promete este catálogo.
Un termo de acero inoxidable al vacío que mantiene el calor un día entero, con juntas de repuesto a la venta.
Por qué entra
Un café hecho en casa y caliente a las cinco de la tarde evita cuatro vasos de usar y tirar al día. Zojirushi hace el aislamiento que los demás copian, y vende las juntas y las tapas sueltas: el termo no se tira porque una goma se cansó. Es un objeto que hace una sola cosa y la hace mejor que nadie.
Qué falla
La tapa tiene demasiadas piezas para lavar. Solo a mano. El acabado exterior se raya y se pela con los años. Y no lo vende cualquier tienda en España: hay que buscarlo.
La cafetera italiana de aluminio de 1933: agua, café, fuego, y ninguna cápsula.
Por qué entra
Sin cápsulas, sin electrónica, sin descalcificar. Una junta de goma cada uno o dos años y un filtro son todos los repuestos, y se venden en cualquier ferretería. El diseño no ha cambiado en noventa años porque no necesita cambiar. Es lo contrario exacto de la máquina de cápsulas: barata, reparable y sin nadie cobrando por cada taza.
Qué falla
No es espresso, por mucho que se diga: no hay presión suficiente. La clásica de aluminio no vale para inducción, y las versiones de acero son peores cafeteras. Si te despistas se quema y sabe a rayos. Y al lavavajillas, nunca: el aluminio se pica.
Un detector de humo fotoeléctrico con pila de litio sellada que dura diez años: se pone y se olvida.
Por qué entra
Es la compra de seguridad con más efecto por euro que existe: en una vivienda con detector, el riesgo de morir en un incendio se reduce más o menos a la mitad, y en España, a diferencia de media Europa, la mayoría de casas no tiene ninguno. La pila sellada evita el pitido de las tres de la mañana y la pila que nadie cambió.
Qué falla
Cuando la pila se agota, el detector entero va a la basura: la sellada evita el olvido a costa de la reparación. Mal colocado —cerca de la cocina o del baño— salta con las tostadas y acaba desconectado. Y los combinados de humo y monóxido son peores en las dos cosas: mejor dos aparatos.
Coste Barato; uno por planta y otro junto a los dormitorios.
Un tensiómetro automático de brazo cuyo modelo exacto aparece en las listas públicas de validación clínica.
Por qué entra
La hipertensión no se nota y es la primera causa evitable de infarto e ictus. Medirse en casa, sentado y en calma, informa mejor que la consulta. La clave no es la marca sino la validación: solo una parte de los modelos a la venta ha pasado un protocolo independiente, y las listas —validatebp.org, STRIDE BP— son públicas y gratuitas.
Qué falla
El manguito de brazo es incómodo y hay que acertar la talla. Los de muñeca son más cómodos y menos fiables. El Bluetooth y la aplicación no aportan nada al dato. Y un aparato validado en manos nerviosas da cifras altas: medir bien es una técnica, y hay que aprenderla.
Un cepillo eléctrico de cabezal redondo que oscila y gira —el tipo con más evidencia— con temporizador de dos minutos.
Por qué entra
Las revisiones Cochrane encuentran algo menos de placa y de gingivitis que con el manual, sobre todo con los oscilantes-rotatorios: la diferencia es modesta, pero es real y sostenida. Lo que de verdad cambia es el temporizador: dos minutos que nadie cumple a mano.
Qué falla
La batería no se cambia: a los tres o cinco años el cepillo se tira entero. Los cabezales de marca son caros y los compatibles, de calidad irregular. Y no hace falta nada de lo que se cobra en las gamas altas —Bluetooth, aplicación, seis modos—: el básico hace lo mismo.
Una pesa rusa de hierro fundido de una sola pieza: un asa, una bola, ningún mecanismo.
Por qué entra
La fuerza es lo que más protege al envejecer —huesos, equilibrio, autonomía— y una sola kettlebell da para las piernas, la espalda y el corazón en el salón de casa. No se rompe, no se descarga, no ocupa más que una maceta. Comprada una vez, dura más que quien la compra.
Qué falla
Un solo peso: cuando se queda corto, otra; las ajustables son peores y se rompen. La técnica del balanceo hay que aprenderla, o la espalda protesta. Y pesa: mover dieciséis kilos por casa deja marca en el suelo y en el pie que se cruce.
Un purificador de aire que se hace en casa: un ventilador de caja y cuatro filtros de alta eficiencia pegados con cinta.
Por qué entra
Mueve y filtra tanto aire como purificadores que cuestan varias veces más, y así lo han medido estudios independientes. Sin aplicación, sin filtro propietario, sin nube: filtros estándar que cualquiera cambia. Para el polen, el humo de un incendio o un virus en casa, es lo que la evidencia recomienda y casi nadie vende, porque no deja margen.
Qué falla
Es fea, y no hay manera de que no lo sea. El ventilador hace ruido a velocidad alta y ocupa como una mesita. Los filtros de la receta original son americanos (MERV 13); en Europa hay que pedir el equivalente (F7 o ePM1) y no está en cualquier tienda. Y hay que cambiarlos cada seis meses o pierde el sentido.
Un antifaz que tapa la luz del todo, con hueco para los ojos y una cinta que no aprieta.
Por qué entra
La luz por la noche retrasa la melatonina y fragmenta el sueño, y casi ningún dormitorio está a oscuras: farolas, pilotos, un móvil. El antifaz es la solución de dos euros a un problema que se intenta arreglar con cortinas de trescientos. De viaje, es lo único que funciona.
Qué falla
Los planos aprietan el ojo y molestan; hay que buscar los cóncavos. Se mueven durante la noche. Sudan en verano. Y no hacen nada contra el ruido: para eso, tapones, que son otra cosa y otra ficha.
Una lámpara que da 10.000 lux a medio metro, media hora por la mañana.
Por qué entra
Para la depresión estacional, la luz brillante por la mañana tiene evidencia de tratamiento de primera línea, sin química de por medio. Y a quien madruga en invierno con las persianas bajadas le fija el reloj a una hora que el sol no marca. Es luz, sin más: no hay aplicación, ni cuota, ni nada que actualizar.
Qué falla
Los 10.000 lux son a la distancia exacta que dice la caja; a un metro, la mitad. Media hora quieto delante de un panel cada mañana es una disciplina que dura hasta febrero. No sustituye a un tratamiento en una depresión de verdad. Y muchas lámparas baratas «de fototerapia» no llegan ni a la mitad de lo que prometen.
Coste Medio; dura años.
Faltan 76. No hay prisa: las que entren tendrán que ganárselo.